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Transición energética B2B: claves para reducir costos y ganar resiliencia

La gestión energética se convierte en una decisión estratégica para las empresas que buscan controlar costos, reducir riesgos y avanzar en su descarbonización.

Transición energética B2B: claves para reducir costos y ganar resiliencia
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Para las empresas, la energía dejó de ser únicamente un costo operativo para convertirse en un factor relacionado con la continuidad del negocio, la planificación financiera y la competitividad. La volatilidad de los mercados energéticos, la necesidad de reducir emisiones y la creciente electrificación de actividades productivas están impulsando nuevas estrategias de abastecimiento. De acuerdo con IRENA, la electricidad podría representar más de la mitad del consumo final mundial de energía hacia 2050 bajo su escenario de 1,5 °C, frente a alrededor del 23% registrado en 2022.

1. Pasar de comprar energía a gestionar el riesgo energético

Una de las primeras claves para una empresa B2B consiste en analizar el gasto energético desde una perspectiva de riesgo y previsibilidad, no únicamente desde el precio por kilovatio-hora. Contratos de suministro de largo plazo, como los Power Purchase Agreements (PPA), pueden permitir a determinadas empresas establecer condiciones de compra de electricidad renovable durante periodos prolongados. Su conveniencia depende del perfil de consumo, la duración del contrato, las condiciones de mercado y la capacidad financiera de cada organización.

2. Combinar renovables con almacenamiento

Instalar generación renovable no resuelve por sí sola todos los desafíos relacionados con la disponibilidad de electricidad. La producción solar y eólica depende de las condiciones meteorológicas y puede generar diferencias entre los momentos de generación y los de mayor demanda. Por eso, los sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) adquieren relevancia como herramienta de flexibilidad: permiten almacenar electricidad y utilizarla posteriormente, además de contribuir a gestionar determinados picos de demanda. IRENA considera el almacenamiento una tecnología importante para aumentar la flexibilidad y resiliencia de los sistemas eléctricos con mayor penetración renovable.

 

3. La eficiencia debe estar antes de nuevas inversiones

Antes de incorporar nueva infraestructura energética, las empresas pueden identificar dónde se concentra su consumo y qué procesos presentan mayores oportunidades de optimización. Sistemas de monitorización energética, automatización, gestión de cargas, motores eficientes, aislamiento térmico y digitalización pueden reducir el consumo necesario para mantener una determinada operación. IRENA señala que la eficiencia energética y la electrificación deben avanzar conjuntamente en la transformación del sistema energético.

4. Evaluar qué procesos pueden electrificarse

La electrificación también puede convertirse en una estrategia empresarial, especialmente en procesos que actualmente dependen de combustibles fósiles. Calefacción, climatización, movilidad interna y determinados procesos industriales pueden incorporar tecnologías eléctricas, aunque la viabilidad depende de las temperaturas requeridas, la infraestructura disponible y las características de cada actividad. En edificios, por ejemplo, las bombas de calor forman parte de las tecnologías consideradas para avanzar hacia sistemas térmicos más electrificados.

5. La infraestructura externa también afecta al negocio

Una estrategia energética empresarial no puede analizarse únicamente dentro de las instalaciones. La disponibilidad de capacidad en las redes, los tiempos de conexión, la calidad del suministro y la capacidad para responder ante eventos extremos pueden condicionar nuevos proyectos industriales o ampliaciones de capacidad. A medida que aumenta la electrificación, las redes y los sistemas de almacenamiento adquieren un papel central para mantener la confiabilidad del suministro.

Para una empresa B2B, avanzar en la transición energética implica construir una hoja de ruta energética vinculada al negocio: primero medir el consumo y los puntos críticos; después establecer objetivos de eficiencia; evaluar generación renovable, contratos de suministro y almacenamiento; y finalmente determinar qué procesos pueden electrificarse. Esta planificación permite que las decisiones sobre energía estén relacionadas con variables empresariales como costos, continuidad operativa, inversiones, cumplimiento ambiental y competitividad, en lugar de tratarlas como proyectos aislados.