
Robots impulsan nuevas profesiones en plena expansión de la inteligencia artificial
Estudios de Capgemini y McKinsey anticipan que la IA transformará funciones laborales y generará millones de empleos en pocos años.
La irrupción de agentes de inteligencia artificial (IA) en las grandes corporaciones está abriendo un escenario inédito en el mundo del trabajo: lejos de limitarse a reemplazar tareas humanas, la tecnología comienza a generar nuevas profesiones. Estos sistemas, capaces de ejecutar operaciones complejas sin supervisión constante, analizan datos, toman decisiones en segundos y liberan a los empleados de actividades rutinarias, lo que permite enfocarse en procesos de mayor valor estratégico.
Según un estudio de Capgemini, en los próximos dos años hasta un 70% de las tareas podrían automatizarse, liberando el 40% del tiempo de los trabajadores para dedicarse a áreas clave del negocio. El impacto en productividad se estima entre un 22% y un 40%. “Se usan ya herramientas tan eficientes que el trabajo gana cada vez más autonomía para avanzar hacia un modelo donde el humano comienza a jugar otro papel”, afirmó Fran Monzonis, director de IA en Capgemini.
El directivo subraya ejemplos como las centrales de alarma, donde los sistemas de IA, entrenados con modelos GPTS, analizan conversaciones en cumplimiento de normativas y toman decisiones sin intervención humana. Estos avances han reducido drásticamente los tiempos de resolución de incidencias y generado ahorros de hasta un 17% en procesos de recursos humanos, según la consultora.
En España, empresas como Repsol y Acciona lideran la implantación de lo que se denomina IA Agéntica. La petrolera, en colaboración con Accenture, ha trazado una estrategia para extender el uso de agentes a toda la organización, con soporte de la plataforma Nvidia. Acciona Energía, por su parte, desarrolla sistemas capaces de gestionar operaciones, comunicarse entre sí y conectarse con entornos externos, lo que refuerza la eficiencia operativa. Entre sus desarrollos figura MIA, un asistente conversacional multilingüe que ayuda a operadores en tiempo real y reduce la indisponibilidad de equipos mediante diagnósticos inmediatos.
Este avance convive con un debate global sobre el impacto de la IA en el empleo. La Organización Internacional del Trabajo advierte que podrían perderse 136 millones de puestos en Europa y Asia Central en el medio y largo plazo. Sin embargo, estudios de Capgemini y McKinsey apuntan al surgimiento de nuevas funciones y estiman entre 20 y 50 millones de empleos creados en cinco años a escala global.
Entre las nuevas posiciones destacan formadores de IA, analistas de datos y gerentes de equipos mixtos humano-máquina. A estos perfiles se suman otros emergentes, como bibliotecarios de IA, encargados de catalogar información no estructurada (correos, chats o comentarios de usuarios) e incorporarla a los sistemas para enriquecer sus respuestas con el conocimiento cultural de cada empresa.
“Es un trabajo complejo porque exige codificar conocimiento implícito y generar un ciclo de mejora continua, en ambas direcciones”, señaló Alberto García Arrieta, responsable de Dato e IA en Accenture. El especialista agrega la figura del creativo, un perfil clave para escalar implementaciones, diseñar aplicaciones innovadoras y coordinar equipos multidisciplinarios.
Con estas transformaciones, la IA se consolida como un factor disruptivo que redefine no solo las funciones laborales sino también la relación entre tecnología y capital humano. Como resumen García Arrieta, “las compañías somos conscientes de que estamos ante una tecnología que va a transformar totalmente los procesos”.









